La defensa costera de Mallorca (II): De Lepanto a la Gran Armada

El fin de semana pasado empezábamos a relatar las peripecias de las fortificaciones costeras de Mallorca, partiendo del momento de explosión de la ingeniería militar en Europa, a mediados del siglo XVI. Llegábamos a las puertas de Lepanto (1571), en palabras de Cervantes “la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros”. Aunque a decir verdad el dominio del Mediterráneo quedó igual que estaba, pues la Sublime Puerta rehízo rápidamente su flota, recuperando en menos de un año las galeras perdidas en Lepanto, y la lucha quedó en una situación de equilibrio inestable, refrendada en 1581 con el final de las embajadas de Acuña y Margliani en una tregua o suspensión de armas entre la Sublime Puerta y la Monarquía Hispánica. El conflicto encendido nuevamente en 1572 en Flandes y la desintegración de la Liga Santa desvían el centro de los conflictos de la Monarquía hacia el norte de Europa una vez más.

Batalla de Lepanto, en la Galería Cartográfica del Vaticano.

El conflicto en Flandes atraerá contra la Monarquía Hispánica a las otras dos grandes naciones de occidente: Francia e Inglaterra. El corso inglés hostigará a las flotas de la Monarquía en todos los océanos, convirtiendo a Drake en héroe para unos y en odioso pirata para otros. En 1587 Francis Drake asalta el puerto y la ciudad de Cádiz, retrasando las operaciones de la Gran Armada destinada a invadir Inglaterra dentro de los ambiciosos planes de Felipe II en la sangrante guerra de Flandes. Este hecho convulsiona a toda la Monarquía, e incluso en Baleares cunde el pánico, pues se rumorea que este será el próximo objetivo del inglés. Pese a que Drake no se acercará a Mallorca, el temor a las naves británicas y francesas se pone de manifiesto en 1598, cuando se avisa a los alcaldes de Alcúdia, Santanyí y otras localidades costeras de Mallorca de la presencia de tartanas francesas y barcos ingleses en las costas de Mallorca.

Plano de Francis Drake en el ataque de Cádiz, en 1587.

Habíamos dejado las defensas de Ciutat revisándose por Giovanni Battista Calvi, quien además de revisar la traza del conde de Cesano, planifica el desvío de la Riera, que debía transcurrir bordeando las murallas hasta el baluarte del Príncipe, justamente en el sentido opuesto al que finalmente seguirá. Calvi también participó, además de en las defensas de Ciutat, del puerto de Maó y del castillo de Sant Felip en Menorca, y de las defensas de Vila en Eivissa, en las defensas de las fronteras del Principat de Catalunya, tanto en el norte, en el Rosselló, donde se alzaba una importante serie de fortalezas abaluartadas de traza moderna (Salses, Cotlliure…), como en su línea marítima. Calvi fallece en 1563 en Perpinyà, revisando sus defensas. Las de Ciutat volvieron a quedar a la espera de un nuevo ingeniero.

Así en 1574 el virrey remitirá al rey, a instancia de los Jurats, la petición de un nuevo ingeniero y de un presupuesto de 20.000 ducados para la ejecución de las obras de la fortificación. Así se designó a Giovan Giacomo Palearo Fratino, conocido como el capitán Fratín o “El Fratín”. Del presupuesto solicitado no se dio respuesta, de momento.

Fratín había participado ya en diversos proyectos de fortificación en Cerdeña, Malta, Sicilia, y había sido destinado a la traza de la ciudadela de Pamplona, desde donde revisó también ls defensas de San Sebastián y Ondarribia. Durante el tiempo de su estancia en Mallorca revisó también defensas en Menorca y Eivissa, correspondiéndole la traza última del castillo de Sant Felip en Menorca,  criticando las defensas de Calvi en Maó, y realizando la definitiva traza de las defensas de Vila en Eivissa. Participó también en defensas en Cullera, Valencia, Alicante y Denia. Posteriormente volvería a Cerdeña y Pamplona, así como intervendría en diversas plazas costeras del norte de África y como jefe de ingenieros en la conquista de Portugal, revisando las fortificaciones de la costa y del Tajo. Antes de partir dejó por escrito, fechado a 20 de octubre de 1575 una Memoria de lo que se ha de fazer en la fortificación de Mallorca durante mi ausencia.

 La obra se había iniciado el 25 de enero de 1575, con el  disgusto del gobierno de la Ciutat, pues la obra de Fratín subiría a más de los 20.000 ducados, y se había exigido por parte del ingeniero el pago de 6.000 ducados para su inicio, que se había llevado a cabo sin informar del mismo a los Jurats. El importe había crecido no solo por el coste de las obras propiamente, si no que se había añadido el de importantes expropiaciones de tierras fuera de las murallas medievales para dar cuerpo a las estructuras defensivas, coste que los Jurats no habían considerado en su primer presupuesto.

En 1578 vuelve Fratín a revisar las obras, incluyendo la tarea de revisar la fortificación de Bellver, para donde propone  que “se fortifique y se derribe el castillo viejo para que el enemigo no se apodere de él pues el sitio por su naturaleza es bastante para ofender y poner en grande peligro de perderse la ciudad”.  Afortunadamente el dinero marcaba prioridades y a los Jurats les interesó más fortificar la Ciutat que no derribar Bellver.

En 1584 toma el mando de las obras el hermano menor del Giacomo Fratino, Georgio Palearo Fratino, quien mantiene consultas con su hermano sobre la traza y su ejecución.  A la muerte de “El Fratín” en 1586, en Pamplona, el rey encarga a Giorgio la conclusión de las obras de esa ciudadela, falleciendo allí en 1589, y quedando nuevamente Mallorca sin ingeniero que dirija las obras.

En este estado, el 9 de enero de 1587 se eleva consulta al rey, informando que de los nueve baluartes previstos hay en estado de defensa solo cinco, pero faltos de “afforro”, corriendo peligro de ruina, tras gastar en ellos nada menos que 200.000 ducados.  Pero el rey estaba más preocupado por los preparativos de su Gran Armada…

Plano de Antoni Verger con las trazas de los baluartes del capitán Fratín, las murallas medievales y el curso de la Riera (1596)

Fuentes:

Fortificaciones costeras de Mallorca, de Juan González de Chaves Alemany (Palma, 1986). Editado por Colegio Oficial de Arquitectos de Baleares.

I Centenari de l’Enderrocament de les Murades de Palma 1902-2002, de varios autores (Palma, 2004). Editado por Ajuntament de Palma. Servei d’Arxius i Biblioteques.

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